Saturday, March 01, 2008

El Viá Crucis


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Te ofrecemos, Padre Eterno, nuestro tributo de adoración, con espíritu humilde y un corazón contrito. Que sea éste para honor y gloria tuya, y que nos haga a nosotros y a todos los cristianos vivos y muertos, merecedores del perdón de nuestros pecados, que nos aumente la gracia y merezcamos la recompensa de la vida eterna.

A. Glorifiquémonos en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
R. En quien está la salvación, vida, y resurrección.

Oremos
Oh Dios, a través de la pasión, muerte, y resurrección de tu Hijo, nos mostraste el camino a la gloria eterna siguiendo el camino de la Cruz. Así como ahora lo seguimos con nuestras oraciones hacia el Calvario, haz que podamos compartir su victoria sobre el pecado y la muerte, y ser recibidos en su reino por toda la eternidad, donde vive y reina contigo en unión del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMERA ESTACION
Jesús es condenado a muerte

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Muy de mañana, los jefes de los sacerdotes, los ancianos, los escribas, y todos los del concilio, ataron a Jesús y lo presentaron ante Pilato diciéndo: “El es culpable de muerte, lo hemos encontrado diciéndo que El es Cristo el Rey”. Y Pilato, sentado en el lugar de los jueces, les entregó a Jesús para que fuera crucificado.

A. Dios nos dio a su único hijo.
R. Y lo dio por todos nosotros.

Oremos
Oh Señor Jesucristo, tú viniste al mundo desde la gloria del Padre que está en los cielos y derramaste tu preciosa sangre en remisión de nuestros pecados. Humildemente te pedimos que el día del juicio nos encuentres dignos de ser colocados a tu diestra y oír tus palabras, “Vengan, benditos de mi Padre”. Te lo pedimos a tí que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. -

SEGUNDA ESTACION
Jesús toma su cruz

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Cargando su cruz, Jesús fue llevado a un lugar llamado Calvario. ¡Salve, oh Cristo nuestro Rey! Sólo tú has tenido lástima de la insensatez de nuestros pecados. Obediente a la voluntad del Padre, has sido llevado a ser crucificado como un manso cordero hacia el matadero. Para tí la gloria; para tí el triunfo y la victoria sobre el pecado; para tí la corona del más alto honor y aclamo.

A. El Señor ha puesto en El nuestra iniquidad.
R. El lo ha golpeado con la maldad de su pueblo.

Oremos
Señor, tú dijiste una vez: “Toma mi yugo y aprende de mí, pues soy manso y humilde de corazón y ustedes encontrarán descanso para sus almas, pues mi yugo es suave y mi carga ligera”. Concédenos poder cargar nuestra cruz y así obtener tu gracia salvadora. Te lo pedimos a tí que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

TERCERA ESTACION
Jesús cae por primera vez

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Nuestro Señor Jesucristo se humilló hasta el extremo, a una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre toda creatura y le dio un nombre que está sobre todo nombre; vamos a adorar, a venerar, y a postrarnos delante de Dios; lloremos en la presencia de Nuestro Señor que nos ha creado porque verdaderamente El es el Señor nuestro Dios.

A. El ha tolerado nuestras flaquezas.
R. Y ha cargado con nuestras culpas.

Oremos
Dios Padre Omnipotente, confesamos que somos débiles y que frecuentemente flaqueamos en medio de nuestras aflicciones y sufrimientos. Por los méritos de la pasión, muerte, y resurrección de Cristo, tu único hijo, renueva nuestro ánimo y esperanza. Te lo pedimos en nombre de Jesús que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

CUARTA ESTACION
Jesús encuentra a su afligida madre

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

¿Con qué podría yo comparaste? o ¿a qué te asemejas Virgen hija de Jerusalén? Pues tu aflicción es tan grande como el mar. Oh Madre de Misericordia, concédenos que siempre sintamos en nosotros la muerte de Jesús y podamos compartir con El su pasión salvadora.

A. Una espada de angustia ha atravesado su alma.
R. Y ha llenado su corazón de amargo dolor.

Oremos
Señor Jesucristo, en la hora de tu cruel muerte en la cruz, una espada de angustia atravesó el alma dolorosa de la Virgen María, tu dulce madre. Que ella ruegue por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Te lo pedimos a tí que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

QUINTA ESTACION
Simón el Cirinéo es obligado a ayudar a Jesús con la cruz

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Mientras los soldados dirigían a Jesús en el camino al Calvario, tomaron a Simón de Cirene, quién sólo iba de paso, y lo obligaron a cargar la cruz de Jesús. “El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz diariamente y me siga”.

A. El que no toma su cruz y me siga.
R. No puede ser mi discípulo.

Oremos
Oh Dios de gracia y poder, acepta nuestras oraciones y sacrificios y ten misericordia de nosotros. Fortalécenos en nuestras debilidades para que nuestra rebelde voluntad le ceda lugar a tu Divina voluntad en todas las cosas. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

SEXTA ESTACION
Verónica enjuga el rostro de Jesús

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Hélo aquí, lo hemos visto y no hay belleza ni donaire en su semblante. El es desdeñado y repudiado, un hombre angustiado, con el rostro lleno de pena. Está rendido de sufrimiento; es como uno de los que en cuya presencia la gente esconde la cara. Es despreciado y rechazado. Parece un hombre torturado hasta el extremo. Sin embargo, es el más justo de los hijos de los hombres y por sus heridas nosotros somos sanados.

A. No nos vuelvas la espalda.
R. Ni te alejes de tus siervos en tu indignación.

Oremos
Oh Dios, renuévanos a tu imagen y semejanza por la preciosa sangre de Jesucristo tu hijo. Guía nuestros pasos por tus senderos para que verdaderamente experimentemos el regalo de tu Divina caridad. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

SEPTIMA ESTACION
Jesús cae por segunda vez

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Me entregaron en manos de los impíos, me arrojaron entre los perversos, y no me perdonaron la vida. Los poderosos se unieron y como gigantes la emprendieron contra mí y mofándose me infligieron crueles heridas.

A. Soy un gusano y no un hombre.
R. Soy el reproche de los hombres y el repudio de la gente.

Oremos
Oh Dios, por la humillación de tu Hijo levantaste al mundo caído. Concéde a tu pueblo fiel vivir en paz y alegría. Líbranos de la muerte eterna y guíanos a la felicidad eterna del Cielo. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

OCTAVA ESTACION
Jesús se encuentra con las mujeres de Jerusalén

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Siguiendo a Jesús en el camino al Calvario iba una ~rran multitud de gente y entre ella mujeres que gemían y se lamentaban por El. Jesús las miró y les dijo: ~Hijas de Jerusalén, no lloren por mí sino por ustedes mismas y por sus hijos. Recuerden que el día vendrá en el que le dirán a los montes ‘caígan sobre nosotros’ y a las colinas ‘cúbrannos’. Si ellos hacen ésto cuando la lelia está verde ¿qué pasará cuando esté seca?”

A. Aquellos que siembran con lágrimas.
R. Cosecharán con alegría.

Oremos
Oh Dios, tú escogiste tener misericordia y no enojo con aquellos que ponen su esperanza en tí. Concédenos tu gracia para que verdaderamente sintamos dolor y hagámos enmiendas por el mal que hemos hecho y así obtener el regalo de tu consuelo celestial. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

NOVENA ESTACION
Jesús cae por tercera vez

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Pueblo mío, ¿qué les he hecho o en qué los he agraviado? contéstenme. Los saqué de las tierras de Egipto y ustedes me llevaron al patíbulo de la cruz. Por cuarenta años los alimenté con maná en el desierto y 1 ustedes me han golpeado con bofetadas y azotes. ¿Qué más debí haber hecho que no haya hecho por ustedes?

A. Fue llevado como oveja al matadero.
R. Y enmudeció como un cordero frente al verdugo.

Oremos
Protégenos, oh Dios de las alturas, con tu eterna misericordia y bondad. Sin tu ayuda no podemos vencer el mal que nos acosa, pues somos de débil naturaleza humana. Sin tí sin duda caeríamos. Avúdanos a evitar todo lo malo y guía nuestros pasos por el camino provechoso para nuestra salvación. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

DECIMA ESTACION
Jesús es despojado de sus vestiduras

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Llegaron al lugar llamado Gólgota o Calvario, el gar de las calaveras. Ya clavado en la cruz le dieron él y vinagre. El sólo lo probó pero no lo tomó. echaron suertes y se repartieron sus vestiduras y así cumplió lo que el profeta había dicho: “Se dividirán is vestiduras y hecharán suertes por mi túnica”.

A. Me dieron hiel como alimento.
R. Y vinagre para aplacar mi sed.

Oremos
Despójanos, oh Jesús, de nuestro pasado ser, con LS malas obras y acciones. Vístenos con la nueva naturaleza que tú has creado en justicia, santidad, y verdad. Te lo pedimos a tí que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

DECIMA PRIMERA ESTACION
Jesús es clavado en la cruz

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Habiéndo llegado al lugar llamado Calvario, lo crucificaron junto a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda. Pueblo mío, ¿qué es lo que yo les he hecho? Yo los he enaltecido con gran poder y ustedes me han clavado en una cruz.

A. Me han taladrado mis manos y mis pies.
R. Me han contado todos mis huesos.

Oremos
Oh Dios, por la sagrada pasión de tu único Hijo y por las cinco heridas de donde emanó sangre, has reparado el mal traído al mundo por el pecado. Así como en la tierra reverenciamos las heridas que El recibió, rogamos que en el cielo podamos experimentar el fruto de su preciosa sangre. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

DECIMA SEGUNDA ESTACION
Jesús muere en la cruz

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Cuando Jesús vió a su madre al pie de la cruz y junto a ella al discípulo que El amaba, le dijo: “Mujer, he aquí a tu hijo”. Luego dirigiéndose a su discípulo le dijo: “He aquí a tu madre”. Después de haber probado el vinagre, Jesús dijo: “Todo está consumado”. Luego con un profundo gemido exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” e inclinando la cabeza entregó su espíritu.

A. Cristo, por nuestro amor, obedeció hasta la muerte.
R. Y a una muerte en la cruz.

Oremos

Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, en fa hora sexta subiste al patíbulo de la cruz por la redención del mundo y derramaste tu preciosa sangre por la remisión de nuestros pecados. Humildemente te rngamos que después de nuestra muerte podamos cnizar con regocijo las puertas del paraíso. Te lo pedimos a tí que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

DECIMA TERCERA ESTACION
El cuerpo de Jesús es colocado en los brazos de su madre

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

Todos los que pasan junto a mí, miren y vean si existe una aflicción como la mía. Mis ojos se han secado r tanto llanto; todo mi ser está acongojado y mis fuerzas se han extenuado mientras contemplo la cruel muerte de mi hijo, porque el enemigo ha prevalecido contra El. Ya no me llamen Naomi (hermosa) sino llámenme Mara (amargura), pues el Todopoderoso me ha herido y me ha tratado muy amargamente.

A. Las lágrimas corren por sus mejillas.
R. Y no hay nadie que le consuele.

Oremos
Durante tu pasión, Señor Jesús, tal como lo había predicho Simón, una espada de angustia atravesó el dulce alma de María, tu gloriosa Virgen Madre. Así como ahora recordamos su amarga pena y sufrimiento, concédenos que podamos obtener los sagrados frutos de tu redención. Te lo pedimos a tí que ves y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

DECIMA CUARTA ESTACION
Jesús es colocado en el sepulcro

A. Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos.
R. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, fue a diñe a Pilatos el cuerpo de Jesús y Pilatos ordenó e se lo entregaran. Después de haber bajado el cuerpo de la cruz, José lo envolvió en un sudario limpio lino y lo colocó en una tumba nueva que él mismo había labrado en una roca. Después rodó una enorme piedra para sellar la puerta de la tumba. Tú no dejarás mi alma en el infierno. Ni dejarás que tu escogido vea corrupción.

Oremos
Señor Jesucristo, nos dejaste prueba de tu pasión Santo Sudario con el que José de Arimatea envolvió tu sagrado cuerpo cuando fue bajado de la Concédenos en tu misericordia que por tu muerte y sepultura podamos sentir la gloria de tu resurrección. Te lo pedimos a tí que vives y reinas os siglos de los siglos. Amén.

JUNTO A LA CRUZ QUIERO ESTAR
A TU LADO, Y ASOCIAR
A TUS LAGRIMAS LAS MIAS

CONCLUSION

Oremos
Oh Dios, tú quisiste que tu amado Hijo único nos redimiera del poder del pecado con su pasión y muerte. Así como ahora nos glorificamos en honor de su santa Cruz, permite que nos regocijemos en su amor y que obtengamos la gracia de su resurrección. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.